lunes, 29 de enero de 2007




“En este artista la imagen de su escultura gira alrededor del ancestro histórico. Su forma es la diosa madre del ritual y el conocimiento, de lo doloroso y lo cotidiano. Figuras quebrantadas sobre el tiempo pero perseverantes en los espacios. Telurismo iberoamericano y presencia de los extremos intangibles de la energía: la tiniebla y la luz…”
José Luis Contreras Galviz



Desde unos tiempos donde buscaba en el pasado pautas culturales dentro de las referencias americanas, hubo un encuentro con manifestaciones sociales, artísticas y religiosas de las diferentes formas de ser, estar y actuar de lo primigenio de nuestro continente. Las expresiones y morfologías –incas, mayas, aztecas, toltecas, caribes, aimaras, timotocuicas, taironas- fueron motivos de estudio, análisis y de reflexión para abstraer una primera condición que diera contenido visual y argumental de mis esculturas. Lo totémico como inicial conducta de una verticalidad que referenciaba personajes y deidades con la similitud de la estatua, de lo hierático, de lo constituido como emblema de una característica propia de un momento y un espacio humano.

Las formas simplificadas en líneas y planos, para la transposición de los planos , una simbiosis entre la figura y lo arquitectónico., donde los volúmenes positivos son a partir de la recta y forman vértices y como un dogma las curvas para el volumen negativo.
Con estas esculturas traigo el pasado a mi contemporaneidad y lo concibo a partir de la recreación donde los factores constructivos y mi decisión de traducir formas elaboraron la serie “En Busca Del Tiempo Perdido” , desde apropiaciones arbitrariamente sustraídas de Berson y Marcel Proust.
“Guillermo Abdala Plantea su obra como sitios plenos de presencias humanas. Cada unas de sus formas juegan un papel muy preciso en el conjunto arquitectural. Las formas no son blandas, trasmiten tensión dentro de una estructura que se presenta como dinámica…”

Bélgica Rodríguez




Mi definitiva adicción a la historia, me hizo revisar el pasado arquitectónico venezolano y detenerme en observar las iglesias y catedrales de la colonia y referir la atmósfera del misticismo cristiano, y el estudio de cúpulas, campanarios, capiteles, arcos y columnas. Donde la limpieza de los planos, la austeridad de los volúmenes y el juego de grandes superficies con delineados brocales, me advirtieron la sobriedad y la tranquilidad de lo que puede ser sin grandilocuencia ni aspaviento la luz de Dios. Encontré allí una modernidad sin que hubiera estado pretendida y hubo afinidad con el lenguaje de las formas que venia aplicando en mis trabajos.

Grandes paredones con una puerta o una ventana me hacían vibrar y sentir allí un máximo de belleza, y así la arquitectura se evidencio más en mis esculturas y aparecieron “En Tiempos De Catedrales”.


La escultura tuvo espacio para el habitad y las columnas diseñaron misteriosos interiores, la verticalidad se estilizaba hacia lo sublime y los espacios dirigían la visual a entradas sin salidas donde la luz se oscurecía por la presencia de un plano y al girar la luz se revelaba dejando ir la mirada hacia los entornos.



“…la interpretación de Abdala es, por supuesto , personal y subjetiva. Pero su valides estética esta fuera de toda duda. En efecto, estos trazos sinuosos, laberínticos, intrincados, poseen una vigorosa carga de evocación selvática, al mismo tiempo que revelan un mundo maravilloso, donde el prodigio y el portento no tienen que nacer de una elucubración cerebral, porque esta allí, al alcance del ojo humano, sin que el hombre haya hecho nada para que sea así…”


Alexis Márquez Rodríguez




Con el dibujo que venia elaborando, buscando grafismos y tramas particulares a partir del estudio de los petroglifos se fue desarrollando un trabajo con trazos circulares, obsesivas, que se abren y cierran entre espacios donde la línea y el punto valorizados constituyen formas particulares como signos que al relacionarse con otros activan un todo, donde las primeras prácticas pretendían mantener la estructura de los petroglifos, y en el transcurrir la combinación con la literatura, con la presencia primero de ese poema cosmogónico del Orinoco, un ejemplo de literatura barroca, donde la selva es un espacio, una presencia y una condición, me refiero a la novela “Canaima” de Rómulo Gallegos, y los conceptos sobre lo Real Maravilloso en la lectura del prólogo de “El Reino De Este Mundo” hecho por el mismo autor mas la lectura de la novela y algunas charlas del propio Alejo Carpentier, definí algunas situaciones dentro de mi dibujo y una idea de lo que debería ser el Arte latinoamericano y en especial el mío.





Al ver la obra premeditadamente de Wilfredo Lam y después de haber revisado a Picasso y los cubistas, el arte africano y a nuestro Mario Abreu, empezó en mi escultura un sincretismo donde paulatinamente, pero también con una premeditación de pensamiento, se unieron las tres culturas, podría ser un sincretismo. Y allí las columnas místicas sostenían formas expandidas, rompiendo las rectas, creando puntas y dejando escapar largas líneas que terminan en cabezas trapezoides, donde la curva y la diagonal se hacen evidentes y la fuerza concéntrica desata la masa hacia el espacio, hay ritmo musical, presencia de idolillos y referencia de aves o caballos sin serlos, desde una base que respeta condiciones arquitectónicas. Allí lo místico se hizo mágico, lo sagrado mundano y esa serie es “El Compañero Del Pájaro”





“La obra de conjunto de Guillermo Abdala… es tal vez la más libre en la creación de un universo tridimensional, que el artista nos sugiere en el titulo mismo de la obra. “En Busca De Mi Ciudad Perdida”. Los contextos son en efecto rudimentarias corporizaciones de habitats y núcleos de primaria significación, como pudieran serlo aposentos que rigen tanto para el origen remoto de la raza, como para un predio secreto de los sueños y el instinto. Son los lugares que la imaginación más íntima trata de poner en las manos de un poder de concreción que se llama escultura.”

Roberto Guevara





La ciudad, esa recorrida en el transcurrir, vivida y bebida en su proceso de descomponerse y construirse, en la altivez de su crecimiento y el oxidado desgaste, en su luz tamizada, en su mezcla de arquitectura y vegetación, en el miedo de perderla y el disfrute de vivirla. Allí está con su historia, con todas las historias, las leídas y de las que he sido testigo. Desde esas condiciones el recuerdo de la tradición tranquila, desde que se conformo como lugar social, para convivencias y conveniencias, para estar y para ser, y en su recorrido la epopeya y los actos románticos para la libertad que se hicieron efectivos y luego el transcurrir de una vida republicana controversial y azarosa, desordenada y cumpliendo un devenir de construcción entre el progreso y el caos, el pasado y el presente y así armándose definiciones de un ciudadano que a lo mejor todavía no sabe cuales son sus características, por que siempre se esta haciendo.
Y se abre la poesía desde Andrés Bello y Pérez Bonalde hasta Roger Herrera. Entro en el juego de las ilusiones y la rosa de los vientos desde la plaza Bolívar en Santiago de León de Caracas me lleva a diferentes direcciones: Ur, Machupichu, Itaca, Palmira, Balbec, Manaos, Tenochtitlán, Babilonia, Atenas, Coro, Nueva York, Roma, Buenos Aires, Sao Paulo, Tanger, Paris, Maracaibo. Para encontrar la Acrópolis y reconcentrarnos en el Ágora para definir la poesía y hacer el paralelo con la naturaleza y recorrer el Orinoco desde Caicara para ver ciudades de piedra contenidas con alucinantes formas como que si hubieran sido ordenadas por un urbanista enloquecido y allí la fantasía y la realidad se estrechan hasta el revertimiento.
La escultura se convirtió en horizontal y en espacios planimetricos y dejo la verticalidad para que los hombres bajaran las cabezas a encontrarse con el espacio poético donde es necesario reducirse a pequeños seres fantásticos, suerte duendes, para conducirse en la imaginación por pendientes, cuevas, escaleras, muros, profundidades, pasillos, laberintos, pequeñas esferas, conos, círculos, texturas, donde lo arquitectónico, lo constructivo, se combina con lo orgánico que como signos representan vegetaciones, que al concertarse se forman ciudadelas que mas que pertenecer al orbe pertenecen al espacio del alma.Romper con la verticalidad fue un reto, por que en la mayoría de los caso estamos acostumbrados a ver la escultura vertical, hacerla baja y escudriñarla en sus profundidades fue motivo de reflexión, pero tenia necesidad de definir ese espacio, ese terreno, y condensarlo en una realidad escultórica, con el peligro de que se pudiera convertir por ignorancia del receptor o por mi falta de habilidad, en una maqueta sacada de un plano, pero creo que allí juegan los factores sutiles y valores plásticos para crear la atmósfera, hecho primordial en una escultura.




‘… se cumplen más bien en ellas el enlace y el desenlaces de nuestro idioma hecho pensamiento plástico y anécdota imaginaria, manifestada en la materialidad dócil y las formas que en ella se realizan.”

Zacarías García








Los volúmenes negativos me han persuadido a través del tiempo y en un momento tuve la necesidad de reafirmar en la escultura negativos continuos, teniendo como referencia pequeños volúmenes positivos delineando esos negativos. En mis inicios en el oficio escultórico, hice una serie de trabajos llamados estudios en negativo y después el negativo apareció en algunas obras, en algunos lugares estratégicos, también estaba pendiente mi goce por el resultado de los moldes, eso que se llama negativo, pensé siempre que eran formas mas audaces que las del resultado final, cuando las obras regresan al positivo. Fue cuando comencé a hacer los encofrados y a hacer la escultura dentro de mi lógica de la forma y los esquemas estructurales de la narración volumétrica de la real idea, para luego vaciar en concreto y después descubrir los espacios y las formas al extraer los materiales con que había construido la escultura y así ver el mundo al revés de mis ideas y de un gran negativo emergiendo las formas. Allí el vacío tiene densidad , es en su ausencia la realidad del modelado. A estos primeros encofrados les llame “Ur, Ciudad Arcana”.

Luego descontrucción de la ciudad, pedazos, partículas, como restos arqueológicos, que recuerdan aquellos pensamientos de Schopenhauer, que me hizo titular : “Vivimos En Las Futuras Ruinas De La Humanidad”, buscaba recipientes para trabajar las obras adentro: cajas de uvas, poncheras, y en esa búsqueda del contenedor conseguí desperdicios producidos por el hombre y abandonados en lugares de la ciudad como desecho, aparecieron los animes con sus diseños de acuerdo a sus contenidos: juguetes, línea blanca herramientas, aparatos electrónicos. Empezó una nueva técnica, producto del azar, lo aleatorio, para ser conducido a la construcción de un molde, donde participan otros elementos como arcilla, madera, plástico, etc. Formas ya elaboradas por la industria como discos, platos, botellas llaves y técnicas como el modelado, el ensamblaje y la talla del anime, hasta construir un molde consistente donde hay unas intenciones generales no comprobadas en la construcción, con la aspiración de una composición voluntaria para que la sorpresa sea un factor participante y tener la sensación de haber hecho lo desconocido por mi.

En esta etapa los formatos son de distintas maneras: horizontales, cuadriláteros, rectangulares, amurallados, verticales, apaisados. En ellos la ciudad, la plaza, el paseo, grupos de edificios, cúpulas, rotundas y coliseos, como partículas de edificaciones, torres, pedazos de paredes acontecidas y una ilusión de ornamentos, de sellos, de impresiones de letras y números en un aspecto desgastado y corroído por el tiempo, situacionalidad de un espacio y evocación del pasado en unan definición a veces constructiva, otras cubista, pero dentro de una materia y una superficie donde pueden suceder tiempos históricos, platónicos, metafísicos , evocativos, arqueológicos, cognitivos, gestaltitos y sensualistas.


“…piezas como “PEDAZOS DE CEMENTOS”, evaden las formas salientes, que se adentran hiriendo el espacio. En esta serie busca un contacto opuesto el volumen como recipiente, como vientre telúrico del espacio, que exige una relación diferente con el público, obligado entonces a involucrarse más con la obra, a penetrarla táctil y visualmente. Asimismo, desea acercarnos al pensamiento negativo, nacido por la oposición con la realidad, como negación a la inmediatez, que nos enfrenta a la trascendencia de nuestra carnalidad.”

Eduardo Planchrt








sábado, 6 de enero de 2007

Texto integral para el catalogo de la exposición “Francisco Narváez Docente” en el IUESAPAR


A Lobelia Benítez de Narváez

El Instituto Universitario De Estudios Superiores De Artes Plásticas “ Armado Reverón”, tiene el grato honor de hacer homenaje al artista venezolano Francisco Narváez, en la celebración del centenario de su nacimiento, con la exposición “ Francisco Narváez Docente”, realizada en el Espacio Tres de los Talleres de Escultura y Cerámica.

La personalidad de Francisco Narváez es para el país de una singularidad especifica, paradigmática, y sin parangones en su particularidad, llena la historia del siglo XX con un recorrido paralelo, sustanciado, presencial y oficiante de momentos sociales, políticos, artísticos y literarios desde su nacimiento en 1905 hasta su muerte en 1982. Es una presencia determinante en el proceso de progreso y modernidad de nuestra nación, construyéndonos un acervo cultural emanado de las esencias genuinas de nuestra historia, nuestro imaginario y de los valores que conforman un pueblo mestizo, tropical y ciudadano, con los factores universales y ascendentes del arte. Vemos al maestro marcando pautas e indicando conceptos permanentemente, su revisión de lo criollo envuelto en la leyenda y el mito, las facciones de la raza y lo exuberante de la naturaleza con la sobriedad del volumen, el material aportado para el oficio: la madera del país, las piedras de nuestras costas -Cumarebo y Araya-, dan connotaciones de identidad. Así la experimentación con las formas, y las formas asumen el juego de la materia, las raíces exponen abstracciones, se estiliza la figura, el volumen se hace mas contundente y la piedra llega a entregarse pura y son contenidos de la geometría con los secretos de la teluria para el lenguaje de lo horizontal y lo vertical, umbral para unificar el paisaje entre los planos que se texturan con rusticas maneras y espacios lisos que develan la tranquilidad de la superficie, dentro de sus ámbitos transitan el sol y la luna, en el pulido del bronce rebota la luz y en el fluir de la escultura el contrapunto, el bronce mimetizado de la piedra.

Son sus obras públicas lectura de una historia, son conocimiento de un sentimiento y formación ética y estética para un pueblo, desde su ínsula nativa: Margarita hasta la ciudad de su transcurrir: Caracas. La integración con la arquitectura y el urbanismo, acompañan al hombre con el humanismo de la escultura; el ornamento para el goce visual y el símbolo para la reflexión, los detalles como recursos plásticos, con procedimientos personales y la totalidad volumétrica líderizando el entorno o haciéndose heráldica de las edificaciones para el transito y el estar de la comunidad, donde el encuentros de índoles hacen de Narváez un artista cosmopolita.

Él se nos presenta siempre nuevo, su obra no envejece, allí su máxima enseñanza, esa que empezó en su taller del Barrio Obrero de Catia, lugar para las tertulias y propuestas de lo mas nutrido de la intelectualidad venezolana y extranjera. Es a partir del año 1936 cuando ejerce la docencia en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, en la Cátedra de Escultura y Modelado, en aquella escuela donde Antonio Edmundo Monsanto fue cabeza luminosa y Rómulo Gallegos preocupación y empeño de la reconstrucción, de la reforma. allí Narváez es profesor de varias generaciones y podría recordar el reconocimiento del artista Jesús Soto al decir en una conversación “En la distancia las enseñanzas de Narváez me sirvieron de mucho cuando aborde la tridimensionalidad”. Luego asume la dirección de la escuela en 1954 para imprimirle un nuevo aliento, vigor y brillo, que había perdido después de aquellos tiempos de Antonio Edmundo Monsanto, contando con la valiosa ayuda de su amantísima esposa Lobelia Benítez de Narváez.


Continuaron en el tiempo las enseñanzas del maestro Narváez, con su aptitud de artista valiente ante las complacencias, capaz de romper con estructuras para enfrentarse a los retos por venir y conseguir otras conclusiones, otras maneras, otras expresiones. su condición de trabajador constante, su relación de vida y taller, su compromiso con el oficio y su perseverancia en la realización fue un ejemplo, una docencia.

UN COMENTARIO SOBRE EL ARTE, LA REPRESENTACIÓN, LA PERCEPCIÓN Y LA HISTORIA.

Hay quienes irrumpen con tremenduras de artistas juveniles o con posturas contestatarias contra la pintura de finales del siglo IXX, en especial de Michelena, haciendo comparaciones con respecto a los movimientos que se desarrollaban en Francia como novedad o con propuestas de renovación.

Pienso que mas bien fuimos afortunados al tener un grupo de gran calidad en el oficio y la concepción de lo que significa pintar un cuadro y dejar la magia perceptiva y la personalidad de cada uno de ellos a pesar de usar parámetros de la academia. Los valores que representan esos artistas para un tiempo de formación de una republica que venia de salir del proceso de independencia y que permitió crear un acervo de nuestra realidad interpretada por una visión histórica, por que se unió nuestras gestas, nuestros héroes, nuestra batallas con la necesidad del historicismo como distancia para empezaba a cumplirse y que comenzó a producir la ficción, la leyenda y ya nuestros pintores pueden pintar sin recurrir a hazañas griegas y romanas, a semidioses o a héroes lejanos.

Podemos nombrar artistas como Martín Tovar y Tovar, Arturo Michelena, Cristóbal Rojas y Antonio Herrera Toro, lo mas representativo de ese tiempo. Así pues, tenemos un momento de nuestra historia del arte con una característica adulta, propia, con triunfo y con optima realización que nos ha dejado un abolengo y una capacidad de despreocuparnos por lo académico, por que ya lo tenemos y así haber trascurrido un proceso plástico muy particular, con conductas todavía por estudiar.

A partir de todo esto quisiera referirme a un cuadro en particular con sus controversias de apreciación: “Miranda En La Carraca” de Michelena, obra sin duda de gran magnetismo y que se ha cumplido como la imagen tipológica del Precursor, constituyéndose a través del tiempo en imagen de los escolares, docentes, historiadores, poetas y transeúntes. Ha sido la tentación de artistas, quienes la han utilizado para la interpretación, la transgresión y la recreación. Del personaje representado se ha dicho que no puede ser por que esta impecable, parece que se va a levantar e ir a una de las reuniones a las que solía asistir en sus tiempos de libertad, otros dicen que la idea que tenemos de una reclusión rigurosa, hostil y de incomunicación se la debemos a la estampa del pintor valenciano. A lo mejor ninguna de estas expresiones son tan exactas y las sociedades no deberían asumirse la imagen como un determinismo para su desarrollo, ni para una comprensión de la historia, pues en el caso de las obras de arte tienen sus propias circunstancias y a pesar de que pueden ser referencias de un momento histórico, muchas veces hacen pasar malas jugadas por que vienen de la creación, del ideal, del acto libre y de la visión particular. Esta obra se ha convertido en un icono del arte venezolano y en un icono al revés donde el héroe no es el signo representado en la pintura, es la pintura el signo del personaje.

SOBRE RECUPERAR Y ENCONTRAR

El hombre debe recuperar sus condiciones esenciales en una realidad tasada con los valores propios de la armonía, es la razón de preservarse ante el halago de los accesorios, placeres indómitos y desbordados que presentan inconvenientes y sometimientos, que desgastan física y espiritualmente al ser.

Es la tarea tediosa y comprometedora de una ilusión de libertad que nos afana a la acumulación de cuantos elementos, ideas y cosas podamos atraer a nuestro lado, así nos produzcan los mayores inconvenientes y el peso de una acción que nos hace lentos, conflictivos y solitarios.

Una cultura de la competencia que sublimizamos con el sacrificio y vulgarizamos con el rencor, nos ponen en evidencia como individuos imprácticos e incoherentes, se ata a sistemas, se pliega a conceptos pertenecientes a unos artificios creados por poderes o circuitos manipulados por medios que siempre van a envolver la cultura, forjando un globo de cultos y desatinos, de esclavitudes y superficialidades y es allí donde se necesita al hombre reconociéndose, referenciándose, asumiéndose para encontrarse con el sentido común. Ejercicio necesario que muchas veces se pierde en las complicaciones intelectuales, se diluye en las imposiciones de la razón pura y se olvida con las pasiones, emotividades y exaltados juegos, síntomas que aparentan naturalidad.

Sería bueno acudir al sentido común como un punto de referencia para recobrar la sindéresis, la sensatez y valores genuinos en el ser, que permitan hacerlos mas afín a la sociedad para producir una armonía capaz de mejorar la acción social y emane una cultura cónsona con el hombre, que pueda verse a si mismo y reflejarse en su espacio.
Al llegar al sentido común vemos como una revelación lo sensible, faculta esencial de la creación y estado ideal de la reflexión, conducta que mueve los sentidos-órganos para nutrir el sentido funcional, haciéndose imperante descartar el dogma y el escepticismo, disponiendo como preámbulo el silencio, donde la comprensión se encarne desde lo natural, sin dejar de utilizar los utensilios del conocimiento, el acervo de la historia y los síntomas de la realidad.

Descalificación y Capricho

El arte se escapa de cualquier determinismo y muchas veces sale de los lugares mas inhóspitos y de los momentos menos favorable y oscuros con las categorías mas altas de innovación y creación, tambien el mundo se hace del trabajo del arte, de la sensibilidad, de las referencias y de la aspiración de conseguir en lo común, en lo cercano y en lo cotidiano, particularidades, ingenio, belleza y trascendencia. Hay circustancias creativas y artísticas que requieren de formalidades establecidas, de superficies, generos, meteriales, que una u otra ves se han usado, sin embargo no podemos maltratar la intención de un individuo o colectivos que hurguen en sus circunstancias para hacer la obra que falta por hacer.

No deben plantearse ideas negadoras de los procesos del arte en un país, los de su historia, los de su actualidad. Creo que se hace un daño irreversible a la cultura y a la coexistencia de valores capaces de producir asideros y referencias en una sociedad que se va construyendo.

He visto conductas irresponsables en la critica del arte o en otras expresiones humanas conducidas por un afán absolutista de una visión particular, impulsada por un gusto solitario, una acción autosuficiente o un hedonismo indolente a las realidades, es tambien la accion que viene producida por los intereses economicos, politicos o de grupos que hacen de la cultura pequeños clubes de la estetica, del pensamiento o del placer.

Hay hechos personales que desmantelan aspectos culturales para enaltecer otros, buscando se les confiera el predominio y la conducción de círculos artísticos. No es sano elevar valores plásticos, estéticos o conceptuales en detrimento de manifestaciones existentes y de artistas participantes.

Hacer ese ejercicio de meternos en el caos, en la decadencia o en lo nada valorizable de un proceso, de un devenir, de un momento, no deja nada constructivo dentro de los ambitos necesarios para la formación de cuadros sociales ajustados a una genealogía de pais, de donde sale la fuerza para irrumpir con nuevas proposiciones y que son producto de un orden del conocimiento, de una metodología de estudio, donde se hacen estructuras para que a partir de una voluntad creadora se puedan asumir las condiciones de libertad de espacio y de ser, para descontextualizar lo aprendido, reflexionar el pasado y revertir la historia, haciéndonos acordes con un mundo fluctuante, lo que nos permite ser atrevidos ante lo establecido.

Por eso no acompañamos ideas que hacen tabla rasa con lo constituido, ni con los que estimulan novedades salidas de laboratorios o con aquellos que desean que el arte salga de los caprichos.

Sobre Algunas Condiciones De Ser Artistas.

El artista, ser sensible capaz de percibir fenómenos naturales y conductas sociales, comprende la historia como claves para un nuevo tiempo, descubre la agudeza expresiva de los pueblos y es factor implícito de la cultura, capaz de entenderse e ir con su torbellino. Debe integrarse a todo y a su vez separarse y distanciarse, para conseguir la fortaleza creadora y la voluntad de hacer en los espacios reflexivos y de ímpetu, donde el artista necesita transpolarse y contenerse, reducirse al infinito y expandirse en el instante, haciendo un viaje por el universo con regreso por lo caminos de la interioridad.

Es valorar la información, los conceptos, las ideas, los sentimientos, las intuiciones, la técnica y el oficio. Con la libertad como anhelo, fantasma, presencia, despecho, deber, compromiso. El artista es la integralidad del mundo, que empieza en la calle de su vecindario y se hace una red de todas las cosas, de todos los sueños, busca en los alrededores y en la distancia, encuentra en la duda y consigue en los acontecimientos de su tiempo, en el recuerdo de su pasado y en el deseo; se nutre del quehacer cultural cotidiano y de los espacios inciertos.

Él vive en la salvación de lo bueno, camina por el territorio de lo malo, se confronta entre lo bello y lo feo, pero tiene un deber: extraer lo ético de lo estético, salvar los códigos para las formas donde puedan recurrir los hombres en momentos de desolación y alcanzar el acervo necesario para la espiritualidad, reduce al máximo las condiciones y amplifica el laberinto en la ida hacia los vértigos, hacia lo temerario, hacia lo inconmensurable, entra a los umbrales, cabalga por la llanura y se repliega a los momentos de la soledad para la intranquilidad indócil, sujeta a condiciones no entendidas por el ser humano y que deberán llegar en el silencio, la calma, el trabajo.

Al final es verse parado en los lugares de la razón y el instintos, es andar desconociéndolo todo, despojándose dolorosamente de sus costumbres, para ver si consigue de manera liberadora, útil y sana, asumir la sorpresa, interpretar la realidad desde sus condiciones y proponer la ficción con su conducta para componer signos que nos revelen el nuevo símbolo.

¿El arte es una revelación o una virtud? ¿una herramienta perfectible o una condición establecida por el devenir histórico, por la geografía o la sociedad? ¿es una valoración o forma de juicio? ¿es desahogo de la existencia contenida en los determinismos o un canto acumulado en el tiempo para la dignidad?

El artista no es una condición privilegiada, no es un factor apartado. Sin embargo es una negación para que se cumpla el arte.

Es la tarea de lo inútil y lo práctico, del regocijo y el malestar, del repudio y la aprobación, son todas las maneras del gozo y todos los estados de reaccionar; es pues ese viejo decir: conciliarse entre el cielo y el infierno o la metáfora de lo apolineo y lo dionisiaco .

Para Reforzar una Idea de Nación

Reforzar una actitud cultural emanada desde los factores sociales del pueblo, es prioritario y estratégico. Después de un tiempo de revisiones y de bifurcaciones en los caminos y conceptos aplicados, luego del agotamiento de distintas propuestas filosóficas, culturales y focalmente en las artes. Cuando ideas, acciones, planteamientos y movimientos, aunque muchos crean que siguen siendo la contemporaneidad, empiezan a arrinconarse para que los recoja la historia.

No es para formular criticas ni antagonismos con los actuantes en las diferentes expresiones y conductas. mejor todo eso, lo que ha pasado es propicio a crear nuevas condiciones en la formación de una sociedad, tomando en cuenta la velocidad y la abundancia de la información desde las técnicas, que a pesar de sus especificidades y su propia razón de ser, afortunadamente se revierte a diversos sectores de la colectividad, y se debe convertir a partir de la enseñanza en derecho social, así podemos considerar como estimulo la creación de un espacio para revisar los valores de la venezolanidad, poniendo al servicio de la población un acervo de las diversas maneras del quehacer del hombre. Reafirmando las regiones con sus elementos genuinos y vitales, con sus características y hasta con sus adornos, intercambiándose en el contexto nacional para el fortalecimiento y la unidad cultural de un concepto de país. Dar la oportunidad e incitar el saber de los procesos históricos, de las leyendas, los mitos y de la historia pequeña, cotidiana, desde la más remota hasta la que nos aborda en el momento de actuar.

Es por eso la importancia de unos cuentos de “Tío Tigre y Tío Conejo” o saber de la infancia o las proezas de nuestros héroes y tribunos, de las hazañas del béisbol y el boxeo, las de un hombre inventando el bisturí de diamante y otro trayendo el primer microscopio. Es importante la palabra de Pérez Bonalde, Andrés Eloy Blanco, Ramos Sucre o Aquiles Nazoa y necesariamente debemos saber del petróleo, del hierro, del cacao y del café, de la trayectoria de la Escuela de Arte Plásticas Cristóbal Rojas, la presencia del Instituto Armando Reverón o del aire sonoro de la Escuela Superior de Música en Santa Capilla con espíritu de Don Vicente Emilio Sojo, enterarse sobre el arpa del Indio Figueredo, el Castillete de Reverón, de la Venus de Tacarigua, de la cestería y los dibujos geométricos de los Panare, los conflictos entre aborígenes y colonizadores o hasta la lucha por una verdadera democracia y el arroz con coco, el majarete, el casabe y la hallaca, el ron y la chicha, una procesión con Popule Meus de José Ángel Lamas o Natalia de Antonio Lauro, para hacernos en la introspección, para crecer en la reflexión y para asumir una personalidad capaz de aportar y entregar sus enunciados al mundo.